domingo, 9 de febrero de 2014

Creo que...

A veces creo que... No sé qué carajos creo.
Pero en algo hay que creer, ¿no es cierto?
Yo creo en los detalles, y en las miradas cargadas de deseos, de sentimientos.
No creo en las palabras al viento, no creo en las palabras del momento. Ya no.
He aprendido a que las cosas se demuestran y es ahí, recién ahí, donde comienzan a tener valor. Un valor de suma importancia para mí, y espero que, para todos quiénes se hayan sentido defraudados en algún momento tras escuchar una oración que les llenó de esperanzas y de anhelos.
En estos momento creo, en las noches frías y en los días calurosos. En las risas amigas y en los abrazos necesarios. En los momentos inolvidables y en las caras simples. En la familia contenedora, y en las confesiones anónimas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario